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Toledo, 3 de enero de 2003 Carta (abierta) a los Magos de Oriente Con nuestros mejores deseos a la familia en Castilla-La Mancha, año 2003
Carlos Pedrosa La familia es una institución esencial en la conformación de los regímenes de bienestar, pero no partimos de la visión simplificada que algunos la otorgan. Hablamos de una familia que se dirige a la individualización como paso previo a una recomposición de la actividad hogareña. Una vez dicho esto, expresamos nuestro primer deseo: ¿Qué necesita una familia castellano-manchega para satisfacer las necesidades de sus integrantes y así cumplir el papel vertebrador de la sociedad? Queremos que nuestras familias lleguen a fin de mes, no sólo la mitad de ellas, sino todas. Para ello se necesita una distribución equitativa de las rentas. He aquí el resto de nuestras peticiones a los Magos de Oriente (o a quién corresponda): Queremos más y mejor empleo, ninguna familia se merece tener a todos sus miembros en el paro. Ni siquiera es justo que haya alguno, más cuando en la mayor parte de los casos quienes no encuentran trabajo son las mujeres, jóvenes y discapacitados. Para que esta injusticia no la siga cubriendo a solas el colchón que representa la familia en la sociedad, llamamos a la generosidad de los Magos (o a la responsabilidad de quién corresponda). Queremos que los miembros de la familia que salgan a trabajar vuelvan a casa todos los días: los accidentes laborales no perjudican sólo a los que los sufren sino que castigan especialmente a las familias. (Queridos Magos, emplead todo vuestro esfuerzo en acabar con las muertes en el trabajo). Queremos una vivienda digna y asequible que no hipoteque la renta familiar de por vida. ¿Tan malos fuimos el año pasado que se nos castigó con un fuerte crecimiento de la especulación urbanística? Queremos que la "protección a la familia" deje de ser un slogan exclusivo de los más reaccionarios y se aplique una política fiscal que no engañe con rebajas del IRPF, que no pretenden sino ocultar una subida real de los impuestos, vía impuestos al consumo, que pagamos todos, tengamos la renta que tengamos. (No conocemos exactamente las competencias de los Magos en este asunto, pero sí las del equipo económico del Gobierno de la Nación). Queremos una educación sólida para nuestros hijos, que no se les hipoteque desde pequeños su futuro, que no se haga depender del esfuerzo económico de la familia, y de sus posibilidades, las oportunidades que tengan cuando sean mayores. (Queridos Magos: ¿podéis hacer algo con la Ley de Calidad de la Enseñanza). Queremos, por último, un reconocimiento para nuestras abuelas-madres por el papel fundamental que han desempeñado en nuestra educación, sobre todo cuando han tenido que ejercer funciones que deberían haber correspondido al Estado, cuidando de nuestros hijos permitiendo así nuestra incorporación al mercado de trabajo. (Queridos Magos, sed buenos con ellas). |
Publicado en Enero de 2003