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DÍA DE LA MUJER: Fernando Redondo Benito "La igualdad de los géneros y los objetivos de desarrollo para el milenio" es el tema que el sistema de las Naciones Unidas ha elegido para celebrar el Día Internacional de la Mujer en 2003. Erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo, son los ocho objetivos de desarrollo que los 189 miembros de las Naciones Unidas se han comprometido a realizar antes de 2015. ¿Es necesario recordar hasta qué punto la igualdad entre los géneros es un requisito indispensable para la realización de esos objetivos? Sí, mientras sea necesario observar el 8 de marzo, día dedicado a recordar que las mujeres son seres humanos de pleno derecho y que su contribución es esencial para el progreso de la humanidad. ¿Lograr la enseñanza primaria universal? En la actualidad, dos terceras partes de los 861 millones de personas del mundo -esto es, 20% de los adultos- que no saben leer ni escribir son mujeres. Asimismo, dos terceras partes de los 113 millones de niños que no tienen acceso a la educación son de sexo femenino. Y 37% de esos niños viven en el África subsahariana. ¿Reducir la mortalidad infantil? ¿Mejorar la salud materna? ¿Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades? Recordemos que la alfabetización de la mujer constituye uno de los factores determinantes para la disminución de las tasas de mortalidad infantil y el mejoramiento de las condiciones de higiene y de salud. También la batalla contra el VIH/SIDA se libra esencialmente en el frente de la educación preventiva. Y casi 80% de las personas afectadas por el virus del VIH/SIDA viven en África. ¿Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente? ¿No es corriente acaso que entre las manos de las mujeres, principales proveedoras de los recursos alimentarios en muchas partes del mundo, se encuentre la respuesta a ciertos problemas ambientales, trátese de deforestación o de desertificación, de agricultura sostenible o de gestión de los recursos hídricos? Y ¿no es corriente acaso que, por tener que ocuparse del aprovisionamiento de agua, las muchachas de África se vean apartadas del camino de la escuela? El Decenio de las Naciones Unidas de la Alfabetización (2003-2012), de cuya coordinación a nivel internacional se ocupará la UNESCO, es, pues, un decenio completo dedicado a los objetivos de desarrollo para el milenio, que a su vez están esencialmente centrados en la mujer. No es casual que los dos primeros años del Decenio tengan por tema "el género y la alfabetización". Así, el tercer objetivo de desarrollo para el milenio, "promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer", cobra plena significación. También en este caso la educación es un factor clave de la participación de la mujer en la sociedad en calidad de ciudadana. Las mujeres, todas las mujeres, deben tener la posibilidad de ejercer plenamente sus derechos fundamentales, entre los cuales el acceso a la educación es prioritario, y de participar de manera equitativa en la vida política, económica, social y cultural. Modificar las actitudes, los valores y los comportamientos que perpetúan la desigualdad tanto hacia las mujeres como hacia los hombres: es éste el gran desafío, de largo aliento, que deberá afrontar el siglo XXI. La UNESCO está dispuesta a dedicarle todas sus fuerzas, y hace un llamamiento a todos sus copartícipes para que se sumen a esta empresa forjadora del futuro. |
Publicado en Marzo de 2003